¿QUÉ ES EL TRABAJO DEL ALMA?

¿QUÉ ES EL TRABAJO DEL ALMA?

¿Somos algo más allá de la mente?

¿Dónde está la parte de mí que es consciente?

¿Cómo puedo sentir desde un nivel que va más allá de mi cuerpo?

Desde la antigüedad ha existido un conocimiento sagrado sobre la naturaleza, los seres humanos y el cosmos que dista mucho a la versión mecánica y separatista actual. Muchas culturas de sabiduría ancestral mencionaron que estamos constituidos no solo por materia, sino por diferentes aspectos que crean la percepción y relación que tenemos con nosotros y la realidad, algunos visibles y otros invisibles, todos trabajando de forma holística es decir inerconectada. La definición más común que se refleja en muchas religiones, filosofías e incluso en la ciencia moderna es la que contempla una trinidad fundamental:

CUERPO – MATERIAL – El vehículo que nos permite percibir todo desde los sentidos físicos.

ALMA – PSIQUE – Siente, interpreta, almacena y conserva todos los pensamientos, emociones y experiencias de cada ser a lo largo de todas sus vidas.

ESPÍRITU – FUENTE DE ENERGÍA– La fuerza insustancial que fluye como la corriente universal que le da poder a nuestra alma.

Cuando nacemos, experimentamos las cosas desde una perspectiva unificadora, no tenemos asociaciones o creencias sobre el mundo, por lo que todo está conectado a nosotros y esencialmente seguimos sintiéndonos un alma conectada con todo el universo a través de una inteligencia energética – espiritual incrustada con la que venimos de bebés.

A medida que empezamos a crecer y a crear etiquetas de identidad nos «desconectamos» de esta inteligencia, diluyendo nuestra pureza y entrando en nuevas capas de experiencias que nos exigen ser más valientes y resistentes, volviéndonos «más duros» para sobrevivir en la vida, negando las partes sutiles, mágicas y esenciales de nuestra alma por que no son ‘prácticas’ para el mundo. Por medio de la programación social se nos obliga a movernos rápidamente en estos ciclos de crecimiento asumiendo roles y elecciones que a veces van en contra de nuestro ser natural, y la verdad es que… esa presión que nos forza a renunciar a nuestra inocencia, libertad, amor y autenticidad de la infancia es lo más doloroso para nuestra alma, y será la medida en que nuestro niño interior sea mermado en la adultez.

Cuando hay suficiente amor y comprensión disponible en nuestro entorno mientras crecemos, podemos avanzar por esas etapas dolorosas de la vida sostenidos por nuestros guías adultos y apoyados de nuestros ciclos biológicos hormonales que son naturales para asumir cada etapa del crecimiento. Pero la realidad es que en la mayoría de los casos la situación no es la ideal, por lo que la mayoría de nosotros interrumpimos, reprimimos, negamos o aceleramos nuestro proceso de maduración. Además también se ve alterado por traumas ancestrales, dinámicas tóxicas, inestabilidad o abandono ya sea físico o emocional por parte de figuras afectivas.

Consciente o inconscientemente la forma en que afrontamos cualquier tipo de abandono cuando somos niños marca lo profundo de nuestras heridas en el alma, lo que creará una historia de vida basada en esas heridas, replicando situaciones en donde se exponen para poder comprenderlas. Nuestra trama de vida en lo que respecta a nuestras relaciones, hábitos, elecciones de carrera, temas de salud y opciones de evolución se definirá por el grado de conciencia de nuestra programación y qué tanto hemos procesado nuestra negligencia del alma, abuso del niño interior y nutrido nuestro espíritu para alinear nuestra vida hacia un propósito trascendental.

El Trabajo del Alma es exactamente hacer esa inmersión profunda en nuestra propia historia personal, y averiguar qué temas de vida, patrones emocionales incoherentes, aspectos insatisfechos de nosotros mismos o del mundo, respuestas repetitivas, compañeros de trabajo, parejas, opciones de vida, nos están señalando una necesidad no resuelta, una pena interior no escuchada, la ira de una infancia rota, la negación de un conflicto que necesita cuidado, atención, sentirse y hacerle frente a nuestra manera individual.

Cuando las heridas no resueltas se incrustan en nuestra psique se convierten en parte de nuestro «inconsciente» que también conocemos por otros términos como la sombra o el saboteador interior, que se trata de todas las partes negadas de nuestro ser que a medida que envejecemos veremos que se cristalizan como patrones de comportamiento tóxicos, depresión, ansiedad, enfermedades autoinmunes, cánceres y así sucesivamente que son la llamada de nuestro espíritu, empujando nuestra alma a través de la inteligencia de nuestro cuerpo.

Pasar por el trabajo del alma no es fácil, es un proceso donde debemos ser capaces de experimentar los ciclos emocionales más erráticos e ir exponiendo el timador interior que esconde nuestra oscuridad astutamente con palabras vacías y arquetipos de falsedad. Cuando se empareja con sus correspondientes fuerzas de apoyo, medicinas sagradas, espacios y guías, el trabajo del alma se convierte en un terreno sólido para un viaje hacia nuestras aguas interiores que nos acercará cada vez más a lo que el alma anhela más en el fondo de nuestro ser: la entrega total a nuestra propia divinidad y el gozo de nuestra perfecta imperfección, expresada a través de un espíritu amoroso, creativo y unificador.

2 comentarios

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