EL LIBRE ALBEDRÍO
elegir dentro del campo
Una de las preguntas que más persistentemente aparece en los confines del vocabulario y elementos centrales del despertar espiritual, que es en si misma quizas el tema central de donde se basan la ciencia, filosofía y psicología, es si el libre albedrío es real o si existe alguna forma de predeterminación — kármica, divina, genética, neurológica — que convierte cada elección en una ilusión de elección.
Podemos elegir virtualmente lo que sea en este mundo como seres libres, hasta que topamos con nuestro marco social, cultural, político, judicial, religioso, familiar y nos damos cuenta que en cualquier decisión existen consecuencias. Así que la idea de que el libre albedrío es libertinaje desenfrenado sin restricción es una fantasía que no es realmente viable, ya que por algo existen justamente esas estructuras de 'contención' que lo queramos o no, dan referencia a el impacto que tendrán nuestras decisiones a largo plazo.
Y sin meternos en discursos ni ideologías, la realidad es que examinando nuestra propia conducta, es evidente que existen una serie de automatismos constantes en los cuales se ha creado la vida: desde hábitos mecánicos que necesitamos para sobrevivir hasta reacciones que se disparan antes de que intervenga nuestro discernimiento o patrones en relaciones que se repiten constantemente en variaciones tan predecibles que sabemos de memoria, pero sobre todo esa particularidad por los gustos y rechazos que se instalaron tan temprano en la historia personal que ya ni recordamos cuando fue la última vez que revisamos si aun aplican o no a nosotros.
EL LIBRE ALBEDRÍO no empieza desapareciendo estos condicionamientos— porque el condicionamiento nunca desaparece por completo, y esperar a estar libre de él para comenzar a elegir conscientemente es esperar indefinidamente. Empieza en el espacio entre el lo que pasa y cómo responder, ese instante — que puede expandirse con la práctica — donde es posible notar que se está a punto de reaccionar desde un patrón automático y decidir si hacerlo o no. No es una libertad absoluta sino una libertad relativa y gradual: la capacidad de aumentar progresivamente la proporción de respuestas elegidas sobre reacciones automáticas, de ampliar el intervalo de consciencia entre lo que ocurre y lo que uno hace con ello.
Viktor Frankl autor de 'El Hombre en Busca de Sentido' lo vivió en las condiciones más extremas posibles y lo articuló con precisión: entre el estímulo y la respuesta existe un espacio, y en ese espacio reside la libertad humana. Con práctica ese espacio puede crecer como todo músculo que se puede fortalecer, lo que las tradiciones contemplativas llaman AUTOGESTIÓN — la capacidad de observar los propios procesos internos sin ser completamente arrastrado por ellos — es el desarrollo concreto de ese espacio, la arquitectura práctica del libre albedrío real.
Cada ELECCIÓN consciente de nuestros estados o reacciones emocionales, activa nuevas posibilidades en el CAMPO CUÁNTICO que no existían antes de esa elección — no en el sentido de que la mente crea la realidad por desearlo con fuerza como se ha hecho creer, sino en el sentido más preciso de que un observador que elige conscientemente colapsa una realidad más alineada a las necesidades verdaderas de su alma dentro de las múltiples probabilidades disponibles, reflejando ese estado de coherencia interna y externa de quién está eligiendo.
La diferencia entre vivir desde la reactividad automática o desde la elección consciente no es filosófica, ni una obligación moral ni religiosa, es simplemente la diferencia entre ser llevado por la corriente y aprender a navegar dentro de ella, en ser un jugador pasivo del juego o un jugador activo, ser victimas de la vida o soberanos co-creadores, y la decisión sí está en cada momento en el que reconocemos el poder más grande que tenemos: elegir dónde poner nuestra ATENCIÓN CONSCIENTE.
A final de cuentas los condicionamientos, programas o sistemas no son la prisión, son solo los puntos de partida desde el cual entendemos y fortalecemos lo que realmente es la libertad cómo, porqué y para que se construye.
Una elección más consciente a la vez, un patrón reconocido a la vez, un automatismo visto por primera vez a la vez, y estamos más cerca de vivir en coherencia auténtica.
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